El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, o Trastorno por Déficit de Atención es una condición neurológica que afecta entre el 1 y el 5% de los niños.
Los primeros signos se manifiestan generalmente en la niñez temprana. La mayoría de los niños son diagnosticado entre los 5 y 9 años. El TDAH continúa a lo largo de la vida escolar y más del 60% de estos niños mostrará signos a lo largo de su vida adulta.
Los Signos
Todos los niños con TDAH son diferentes y mostrarán patrones de comportamiento individuales de acuerdo con la severidad del trastorno. Muchos mostrarán algunos, sino todos estos signos:
- Desatención: Muchas imágenes, sonidos, recuerdos y demás estímulos compiten por la atención de un niño. Esto hace que el niño se distraiga facilmente, cambie de una cosa a otra, olvide órdenes. Algunos parecen distantes y soñadores a veces. Debe recordarse que el niño tiene un tiempo de memoria corta.
- Impulsividad: El niño a veces puede hablar o actuar inapropiadamente y sin pensar. También puede tener mal carácter, lo cual lo puede llevar a ser caprichoso.
- Sobre-actividad: El niño puede moverse continuamente, por ejemplo golpeando el pie contra el suelo o moviendo sus manos.
- Insaciabilidad: Nunca satisfecho, el niño insiste una y otra vez sobre el mismo tema. A veces parece que estan llevando a cabo un interrogatorio y generalmente interrumpen otras conversaciones, lo cual causa gran tensión.
- Torpeza social: Pareciera que el niño nunca termina de "encajar" en su grupo y puede sobreactuar. Pueden parecer mandones al querer ser el centro de atención a toda costa.
- Coordinación pobre: El niño puede ser torpe en sus movimientos. Tienen dificultades para realizar dos acciones al mismo tiempo. Probablemente sean desprolijos en sus tareas escolares.
- Desorganización: Son ciegos al desorden y la desorganización por lo que pueden tener problemas para estructurar sus tareas escolares, y comenzar proyectos.
- Variabilidad: El niño puede tener cambios severos de humor y ser muy volátil. Pueden tener días buenos o malos sin explicación aparente.
- Dificultades de aprendizaje específicas: Aunque la mayoría de los niños son muy inteligentes, tendrán dificultades de aprendizaje debido a su poca capacidad de atención. Muchos también tienen una combinación de TDAH con alguna dificultad de aprendizaje específica, por ejemplo dislexia o problemas de lenguaje.
En el pasado, el TDAH ha sido atribuído a la mala educación o la dieta. Esto sin embargo no es cierto, y las investigaciones están comenzando a encontrar vínculos genéticos.
El niño con TDAH necesita estabilidad en la escuela y en el hogar. El niño necesita contención permanente y los que cuidan de el deben comprender que no es malo ni travieso, simplemente, no puede evitar ser como es.
El niño con TDAH probablemente llegará a ser un adulto con TDAH quien parecerá:
-
impulsivo, tendrá un gran nivel de energía y necesitará una gran cantidad de estimulación,
o bien parecerá:
- perezoso, desordenado, soñador, desorganizado y poco motivado.
La impulsividad puede llevar al abuso de alcohol, drogas u otras sustancias como medio de automedicación para su condición.
Finalmente, el TDAH es un trastorno real, NO está causado por mala crianza. Puede causar gran stress no sólo a quien lo padece, sino también a toda la familia.